En la actualidad, las Sociedades por Acciones Simplificada son la forma más fácil de emprender en América Latina. 

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de los Estados Americanos (OEA) han recomendado a los países latinoamericanos adoptar esta forma de sociedad mercantil desde hace varios años.  

Este tipo jurídico ha promovido la formalización de las micro y pequeñas empresas, al mismo tiempo que mejora la recaudación fiscal y da más oportunidades a los emprendedores a recibir financiamiento externo. 

¿En qué se diferencia las SAS de otros sociedades mercantiles?

Características de las SAS

La Sociedad de Acciones Simplificada pueden ser creadas en tan solo 24 horas. A diferencia de una Sociedad Anónima, el emprendedor no necesita un acta constitutiva de la sociedad, ni un notario que la avale, razón por la cual el emprendedor puede ahorrarse bastante dinero en gastos notariales (que en México pueden ascender a más de US$ 1 000). 

Además, este tipo de sociedad puede ser unimembre. Es decir, puede estar compuesta por un único socio accionista.

Otra ventaja de la SAS es que no requieren especificar el objeto social, por lo cual es más fácil para los emprendedores probar un modelo de negocio y pivotear. 

Al poder prohibirse la transferencia de acciones en determinados años, esto permite que haya más oportunidades para la inversión externa, dándole confianza a los inversionistas de que los socios fundadores se mantendrán en el proyecto. 

Por último, los emprendedores tienen la libertad de decidir la estructura interna de la sociedad según más le convengan y de esta manera, darles la flexibilidad que no tienen otras compañías.

Países de América Latina con este modelo mercantil

En 1996, Francia se convirtió en uno de los países pioneros en crear este tipo de sociedades mercantiles. Desde entonces, varios países comenzaron a adaptarlo en sus legislaciones y, desde que la OEA promovió su incorporación en la legislación, las principales economías de la región ya cuentan con esta figura jurídica. En Entrepreneur, Daniel Triarico comentó esta cronología en la región:

En 2007, Chile adoptó una figura muy similar llamada simplemente Sociedad por Acciones (SpA). Colombia añadió esta opción en 2008. En República Dominicana existen desde 2011, bajo el nombre de «Sociedad Anónima Simplificada». El Congreso Mexicano aprobó las SAS en 2016, a pesar de la reticencia del Colegio de Notarios. Hace tan solo dos años, Perú creo este tipo de sociedades bajo el nombre de Sociedad por Acción Cerrada Simplificada (SACS). Ese mismo año, Guatemala adopotó el nombre de Sociedad de Emprendimiento (SE). Los últimos países en añadirse a la lista son Ecuador y Uruguay, donde las SAS fueron aprobadas desde este mismo año.

¿Cómo crear una SAS en México?

En México, la Secretaría de Economía incentiva la creación de estas empresas asegurando que en un solo día el emprendedor puede crear su propia empresa. Sin embargo, esta aseveración es parcialmente cierta.

Puedes crear tu empresa en un solo día y sin ningún costo, pero solo si ya tienes los prerrequisitos, como es contar con firma electrónico (e.firma) y tener un nombre o denominación social previamente aprobado. En caso contrario, el proceso puede tomar más tiempo. El trámite para autorizar un nombre o denominación social puede tomar hasta 72 horas hábiles, mientras que para tramitar la e.firma es necesario ir a las oficinas del Sistema de Administración Tributaria, lo que puede tomar bastante tiempo debido a la disponibilidad de las citas.

Si el emprendedor decide formar una SAS, debe tener en cuenta que:

  • En cuanto facture arriba de 5 millones de pesos, debe cambiar de régimen
  • La entrada y salida de accionistas no es sencilla y requiere de un federatario, lo que puede causar costos extras que reducen las ventajas de las SAS

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