En el blog del Banco Interamericano para el Desarrollo (BID), Juan Blyde comentó por qué la actual pandemia es una oportunidad para que Latinoamérica exporte servicios relacionados con la telemedicina.

En los últimos meses, alrededor del mundo los sistemas de salud han visto sobrepasada su capacidad de atención al público. Este problema está estrechamente asociado con las pandemias, como la provocada por el COVID-19. Los individuos corren a los hospitales, mientras que el personal médico no tiene manos ni tiempo para lidiar con las dolencias de todos los enfermos.

Juan Blyde sugiere que la telemedicina tiene el potencia de reducir estos problemas, al ser capaz de llevar los servicios de salud de un lado a otro mediante la infraestructura de telecomunicación que se cuenta en la actualidad. Según el economista experto en intercambio comercial, estas actividades representan un comercio transfronterizo de servicios médicos.

”Si bien la telemedicina no puede reemplazar todos los servicios de atención al público, esta práctica se utiliza cada vez más en una variedad de servicios diferentes”, comenta el experto del BID. Estos servicios van desde una simple consulta, hasta procedimientos médicos remotos.

Es probable que el fomento del comercio transfronterizo de servicios médicos aumente la calidad y la variedad de estos, mientras que al mismo tiempo se reducen los precios mediante un aumento de la competencia internacional.

Pero también puede ser beneficioso cuando el sistema de salud en un país se ve abrumado por situaciones como COVID-19, como lo que sucedió con los hospitales en ciudades como Guayaquil, o por otros eventos como terremotos o huracanes que a menudo azotan países de América Latina y el Caribe. En estos casos, algunos pacientes requieren confiar en la capacidad del sistema de atención médica de otros países.

Los acontecimientos recientes confirman que ha llegado el momento de que América Latina se prepare para el comercio de servicios de telemedicina.

Juan Blyde, especialista en intercambio comercial del BID

Telemedicina: Un mercado incipiente

Aún no se cuentan con datos específicos sobre el comercio de telemedicina, pero es un hecho que el comercio transfronterizo de servicios médicos apenas está dando sus primeros pasos.Blyde comenta que en todo el mundo, la telemedicina todavía representa una minúscula porción de los servicios de salud.

El valor de la telemedicina en Europa todavía es inferior al 10% del total de los servicios de salud.

Juan Blyde

Una encuesta de la Organización Mundial de la Salud de 2015 realizada en nueve países latinoamericanos encontró un total de 67 prácticas de telemedicina en diferentes líneas de servicio, incluyendo dermatología, oftalmología y radiología. Sin embargo, la mayoría de estos servicios eran nacionales, y solo tres, en Perú, Argentina y México, tenían partidos ubicados en dos países diferentes. En general, la evidencia indica que el comercio de servicios médicos en América Latina y el Caribe está ausente o tiene un alcance muy limitado.

Telemedicine
Exportaciones de viajes relacionados con la salud
Fuente: BID con datos de EBOPS 2010

Pero los datos sobre las exportaciones de viajes relacionados con la salud para la Unión Europea, Estados Unidos y Costa Rica, uno de los principales exportadores de estos servicios en América Latina, indican que existe una demanda potencial para el comercio de servicios médicos . Tal disposición sugiere una demanda potencialmente significativa para el comercio de servicios de telemedicina también.

¿Qué barreras impiden el comercio transfronterizo de servicios médicos?

A nivel multilateral, el comercio transfronterizo de servicios médicos se rige por el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS). En general, el AGCS no ejerció un gran impulso hacia la liberalización de estos servicios. Para comprender por qué los países han dudado en liberalizar su comercio de servicios médicos, es esencial observar los desafíos en el terreno. Éstas incluyen: actores tecnológicos, leyes y regulaciones, así como diferencias culturales y de lenguaje.

El más visible de estos esfuerzos es el trabajo realizado por la Unión Europea. Durante años, la UE ha producido varios instrumentos y pautas legales para preparar el escenario para la telemedicina transfronteriza, incluidas las condiciones para la licencia de profesionales de la salud que prestan servicios de salud transfronterizos, así como las normas para el procesamiento legal de datos de salud. Todavía hay mucho progreso por delante, pero el objetivo es hacer que la telemedicina transfronteriza sea una realidad en todos los estados miembros.

Dada la variedad de barreras que los países deben sortear para promover la telemedicina transfronteriza, el Sector de Integración y Comercio del BID está estudiando los tipos específicos de desafíos que los países de América Latina deben abordar en los próximos años.

Oportunidades en telemedicina para América Latina

La experiencia europea puede proporcionar orientación a los países de América Latina. Dados los desafíos tecnológicos, regulatorios y culturales, avanzar requerirá intensas negociaciones y acuerdos. Esta situación posiciona los acuerdos comerciales regionales existentes (por ejemplo, CACM, Mercosur, Alianza del Pacífico) como organismos naturales en los que pueden llevarse a cabo tales negociaciones. Las asociaciones bilaterales pragmáticas de alcance limitado también pueden ofrecer formas prácticas de avanzar en esta área, particularmente cuando las negociaciones sustanciales avanzan lentamente.

Los desafíos culturales y lingüísticos deberían ser un problema menor en América Latina, dada la historia y lengua compartida en la región.

El sector de la salud de los países involucrados debería ocupar un lugar central en las negociaciones, sobre todo porque los profesionales de la salud podrían sentirse amenazados por el aumento potencial de la competencia internacional.

Pero esto no es diferente a la liberalización comercial de cualquier otro sector de la economía. Los proveedores nacionales pueden sentir la interrupción de los competidores extranjeros. Aún así, también podrían ver una expansión de sus servicios más allá de sus fronteras y también podrían beneficiarse de la transferencia de conocimiento a través de la telemedicina con profesionales de otros países.

Como siempre es el caso en el comercio internacional, existen costos y beneficios desde el lado de la oferta y beneficios potencialmente significativos para los consumidores. Todos estos factores deben tenerse en cuenta.

Juan Blyde concluye que:

Como lo demuestra la experiencia de la UE, el camino hacia el comercio transfronterizo a gran escala de servicios médicos puede ser largo y difícil. Es mejor comenzar antes que esperar hasta que surja el próximo evento catastrófico.

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